| En
los nuevos cementerios ya no se registran los tumultos de cada 2
de noviembre. Las tumbas jamás se deterioran ni se observa
el abandono en que actualmente están los panteones civiles.
Los difuntos reciben más visitas que en un camposanto tradicional.
La estancia es mucho más barata y no se corre el riesgo de
que un día los directivos nos entreguen una bolsa con los
huesos del pariente por la falta de cupo.
Pablo
Cevallos, director de jardincelestial.com, un sitio web que ofrece
sus servicios en la ciudad de Miami, ilustra con una anécdota
el éxito que pueden llegar a tener los recién creados
cementerios en internet: "En julio pasado pusimos en la página
web una cripta dedicada a Celia Cruz y, en menos de una hora,
se recibieron más de 740 condolencias."
Nunca
será lo mismo hincarse a llorar sobre la tumba del ser
querido que prender una fría lap top para mandar un mail
al fallecido, admite Cevallos. Sin embargo "hay muchas personas
que por cuestiones de tiempo, por conflictos emocionales o porque
simplemente han tenido que migrar del lugar de origen, les resulta
difícil ir a un panteón; nuestra misión es
facilitar el acercamiento entre el ser querido y los familiares
a cualquier hora del día, en cualquier parte del mundo".
Los
cementerios virtuales surgieron a principios de 2000 en Reino
Unido (www.inmemoryof.co.uk), Francia (www.oparadis.com), España
(www.lifestree.com) y Estados Unidos (www.eternalflame.com). En
América Latina los pioneros fueron Argentina (www.pazeterna.com.ar)
y República Dominicana (www.suncaribbean.net/adios/index.htm).
En México el único sitio del que se tiene noticia
es www.elcielo.com.mx, cuyos operadores radican en Puebla.
Todos
los sitios se manejan con la misma lógica. La familia o
las amistades dan de alta a su difunto por una cuota anual que
oscila entre los 30 y 50 dólares; el usuario tiene derecho
a colocar un retrato del ser querido, una semblanza y, si lo solicita,
un link para tener acceso a las imágenes de los objetos
más preciados por el extinto, videos, música o libros.
Por su parte, los usuarios poseerán una clave personal
y tendrán derecho a escribir una carta, dirigir un pésame,
enviar un archivo de video o de música por una tarifa que
va de los tres a los cinco dólares.
En
la tapa de su página el cementerio virtual llamado "Adiós"
(www.suncaribbean.net) argumenta: "En el pasado el funeral
debía de llevarse acorde a ritos religiosos de distintas
tradiciones, velorios, misas, entierros, etcétera. Hoy
se puede crear una ceremonia totalmente personalizada; se ha visto
que muchos amigos y familiares están tomando parte de la
ceremonia virtual ofreciendo poemas, lecturas, música,
enseñando videos y fotos que eran especiales para el ser
querido."
El
presidente de Memorial International, empresa de la que depende
el sitio www.jardincelestial.com, aseveró en entrevista
que a partir de enero próximo comenzarán a dar servicio
en la República Mexicana e incluirán el servicio
de asistencia emocional, es decir, un chat donde especialistas
en manejo del duelo ayudarán a los usuarios a superar el
trauma que implica la muerte de un familiar.
En
palabras de los propietarios de panteones privados, es muy probable
que los cementerios virtuales tengan mayor demanda en los próximos
años debido a dos razones: los entierros son cada vez menos
frecuentes por la falta de espacio y todo indica que la falta
de cupo obligará a las autoridades (como ocurre ya en Japón)
a hacer obligatoria la cremación. Así, el lugar
de reposo de los restos de una persona será más
móvil (en la casa, en el mar, en las montañas) y
surgirá entonces la necesidad de un sitio fijo, aunque
éste sea virtual.
De
los 60 o 70 servicios que cada mes brinda la empresa Mausoleos
del Ángel, sólo 20% es para asignar criptas para
el depósito de un cadáver, el resto requiere nichos
y osarios para la ubicación de cenizas o restos áridos.
Los precios no tienen comparación: mientras que una cripta
puede costar entre 20 y 36 mil pesos, un nicho tiene un precio
de entre 5 y 10 mil. "Por la falta de espacios, en el futuro
la cremación va a ser por ley", opina José
Concepción Vejero, gerente de la empresa.
Giovanni
Garibaldi, un italiano radicado en República Dominicana,
es dueño del sitio "Adiós". Su negocio
tiene 50 clientes, pero él no tiene duda de que los cementerios
virtuales van a crecer. "Los cementerios son lúgubres
y por lo regular están abandonados o llenos de hierba,
y hay quienes han migrado al extranjero y no tienen posibilidad
de ir al panteón. Para todos ellos, la solución
está en internet, en sitios privados donde puedan ver todos
los día la imagen de su ser querido, los objetos de su
agrado, las fotografías de sus mejores momentos; escuchar
la música que le gustaba y poder escribirle un mensaje."
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