LA MAQUINA DEL TIEMPO

Narración
                                                                                    

                                     

Historia original:  Elianna Escalante / Santo Domingo, RD, 1997

Narración y adaptación literaria: J. F. CAMO, Diciembre del 2004

            

              Era una tarde de invierno, estaba bien avanzada la hora y todo transcurría con absoluta normalidad. Los oficios del día habían terminado desde hacía un buen rato, por lo que mi madre y yo hablábamos de asuntos cotidianos mientras dábamos los últimos sorbitos saboreando una olorosa infusión, bien caliente, de poleo y menta,  cuando una llamada telefónica cortó nuestra conversación. Había acontecido una emergencia en su trabajo y tenía que ir a resolverla.

 

             “No salgas y no te mojes, sabes que eres propensa a enfermarte con este tiempo, dame un beso.” Fueron sus palabras de despedida.

 

              La verdad es que me sentía, desde que me levanté por la mañana, un poco “pachucha”. De pequeña era “de salud delicada” y continuamente me daban  todo tipo de remedios y pócimas caseras  “para subir las defensas”, “para abrir el apetito” y “contra la anemia”. Tal vez por eso, ya adulta,  no soy muy amiga de los medicamentos.

 

              No tenia idea de qué podía hacer “solita en la casa”, mis hermanos tardarían en llegar, el día estaba bastante nublado, no podía salir y pronto empezaría  a oscurecer, por lo que me pareció la mejor opción echarme en el mullido sofá de la sala de estar, a ver televisión.

 

              Apenas había seleccionado uno de mis programas favoritos, recostándome cómodamente entre los cojines, cuando empecé a experimentar un pesado letargo que me obligó a cerrar los ojos, dejándome adormilada, presa de un contagioso sopor, cuando, de repente,  todo se apagó. “¡Se fue la luz!”. Pensé incorporándome y permaneciendo sentada en el borde del sofá, en posición expectante, pero sin poder ver absolutamente nada.

 

              ¡Tremendo apagón¡ Todo se quedó en la más absoluta oscuridad y silencio, recorriéndome por todo el cuerpo un desagradable escalofrío sepulcral.

 

              Fue justo entonces, qué horror,  cuando empezó a caer una fuerte lluvia, con espeluznantes truenos y mucha brisa. La verdad es que me asusté mucho. La situación me cogió de sorpresa y resultaba impactante. De repente todo eran tinieblas y el conjunto de ruidos que producía aquélla  lluvia torrencial era espantoso.

 

               Intentando mantenerme calmada, me dirigí a pasos de ciego hacia la cocina para buscar fósforos y velas.. “después encenderé el candil”, pensé, mientras tanteaba dentro de las gavetas.

 

               Pasaron apenas segundos -que me parecieron muy largos…- pero, por mas que buscaba en todos sitios y rincones de la cocina, ¡no encontraba fósforos por lado alguno¡ 

             

                ¡Ahora sí que estaba realmente asustada¡ El miedo casi no me permitía reaccionar.

 

                 Intenté animarme a mí misma “Voy al colmado de la esquina y consigo fósforos y velas. Allí habrá mas gente y se me pasará el susto” pensaba casi balbuceando las palabras.

 

               Tomada la decisión, me acordé de los consejos de  mi mamá y me dispongo a salir valientemente hacia la habitación para buscar mi abrigo y la sombrilla cuando…!             

 

                ¡Riiiing! ( suena el teléfono )  ¡Riiiing!.

 

                ¡Tremendo susto!. Contesté, perosolo lograba escuchar una respiración extraña!

 

                 Salí corriendo, despavorida, para la calle. Sin abrigo ni sombrilla. Me empapé en cuestión de segundos. La calle estaba solitaria y oscura, llovía fuertemente pero, aun así, seguí a marcha rápida, intentando llegar al punto iluminado más cercano, al colmado de la esquina.

 

                 Estaba asustada y mojada, sentía frío y todo empezó a parecerme algo surrealista. No sabía si venían de fuera o de dentro de mi cabeza, pero escuchaba unas  voces lejanas que repetían  mi nombre una y otra vez. Aunque había recorrido un buen trecho, no lograba ver ninguna luz ni cerca ni lejos. “Me estoy alejando y no parece estar nada abierto” pensé. Me sentía muy mal. Paré, giré 180 grados, tomé aire y empecé a correr de vuelta a casa para refugiarme.

 

                  Todo era tan extraño, ahora las voces ya no se oían y, en cambio sentía como que alguien venía detrás de mi, persiguiéndome.  

 

                  Completamente alterada, por fin llegué a mi casa, abrí la puerta como pude y      ¡ ay ¡, me sobresalté al ver una sombra que caminaba lentamente, suspirando de alivio al darme cuenta de que se trataba de mi gato.

 

                  Subí a mi habitación,  todavía embargada por la sensación de que alguien me venía siguiendo. “Son alucinaciones mías porque soy miedosa, estoy segura en casa, cuando pase el apagón y la lluvia, todo se verá de otra manera” pensaba para confortarme, lo que no conseguía del todo.  Me quité la ropa mojada, arrojándola sobre una silla y me metí en la cama, acurrucándome, arropada de pies a cabeza.

 

                   Estaba todo muy, pero muy oscuro. Los fuertes latidos de mi corazón y palpitaciones en las sienes se confundían con mis entrecortados jadeos y el golpeteo de la fuerte lluvia contra todo lo que encontraba en su estrepitosa caída. Mi mente flotaba en una especie de limbo febril, sentí que tiritaba y unos escalofríos invadían todo mi cuerpo, cuando, de repente, apareció  un extraño resplandor que iluminó todo el cuarto, al tiempo que se desvanecía totalmente el frío y el miedo, dando paso a una maravillosa calma.

 

 

                    Una voz increíblemente bella y armoniosa comenzó a sonar en mi interior                   “ No temas, soy tu ángel de la guarda y he venido a darte un paseo en la máquina del tiempo “

 

                   Asombrosamente tranquila, dije en alta voz : ¿ ¡ como ¡¡ a lo que contestó: “ solo cierra tus ojos y piensa en algo hermoso “

 

                   Junté mis párpados, dejando que mi imaginación hiciera el resto.  De repente me encontré en un lugar maravilloso lleno de flores y árboles cargados de frutos, una hermosa llanura por la que serpenteaba un río de aguas cristalinas lleno de arroyos y cascadas,  todo tipo de animales y en medio de un apacible lago donde paseaban los cisnes entre nenúfares y amapolas, un fabuloso castillo de cristal del que salió la mas hermosa princesa que hubiera podido jamás imaginar mente alguna.

 

                    Su vestido era de las más finas y exóticas telas adornadas con gemas preciosas y bordados en hilo de plata y oro, sus cabellos suaves como la seda, adornados con una diadema hecha de jazmines, azucenas, heliotropos y coloridas bouganvilles , ojos azules como el mar, figura de sirena de la mitología griega y aroma en su piel de la esencia misma de los jardines del Edén.

 

                   La hermosa princesa estaba rodeada, a su vez, de hermosas doncellas que me rodearon al tiempo que me daban un cándido saludo entre graciosas risas,  en un tono lleno de amorosa felicidad. La princesa se acercó parándose justo enfrente de mí. Cuando sus manos tomaron las mías, por momentos me dio la extraña sensación de que teníamos algo en común…como si de la misma  imagen  reflejada en un espejo se tratara.

 

                  El ángel de la guarda se acercó a nosotras y sin mediar palabra alguna, colocó en mi dedo un precioso anillo que quitó de su dedo. Su manos eran idénticas a las mía pero más delicadas y suaves, como las de una tierna niña.

 

                   La princesa me miró sonriendo… y se alejó, como flotando, con su cortejo…

 

                   ¡Aquello era algo indescriptible. Jamás había visto algo tan hermoso como aquel lugar tan lleno de paz y alegría. El ángel, la princesa, las damas. Nadie me lo iba a creer!

 

                   Sentí que quería estar allí por siempre, por lo que le pregunté al ángel si podía  quedarme, a lo que contestó: “no, aún tienes mandatos que cumplir en la tierra para poder  volver para siempre “ 

 

                     ¿Y como regreso a casa?  ¿Vendrás conmigo?

 

                     “No, tendrás que hacerlo tu sola, sólo piensa en tu hogar“

 

                     “Pero ¿cómo…, cuándo…?”

 

                     “Para que lo entiendas a tu manera, imagínate una máquina del tiempo, una máquina para la que no existen límites, que te puede  trasladar de un tiempo a otro tiempo, de una época a otra, incluso de un mundo a otro mundo… “

 

                     ¿Una máquina del tiempo ?  ¡ Uf  ¡ qué cosas, menos  me lo van a creer ¡

 

                     No sabía realmente qué decir, ni qué pensar,  todo era tan extraño, tan increíblemente real e irreal al mismo tiempo…

 

                      Cerré los ojos y pensé en mi hogar, mi mamá, mis hermanos, mi cuarto, mi cama. Abro mis ojos, apenas un poco, encandilada…  ¡  ¿desperté? ¡   ¡ Estoy en casa ! me disponía a gritar…¡ Maaaa…! Mi mamá se encontraba a mi lado.

 

                      Era de día, el sol brillaba esplendorosamente entrando sus rayos como espadas de luz por la ventana. Por su altura debía ser algo tarde, tal vez las 10 o las 11 de la mañana. Me encontraba en mi cama y mi mama estaba sentada en mi regazo, tomándome de la mano y sonriéndome dulcemente al tiempo que me palpaba la frente meciéndome el cabello.

 

                      “Buenos días, hija, ya te ves mejor, gracias a Dios”. “Buenos días, mamá”, respondí entrecortadamente.

 

                      Le apreté su entrañable y siempre tibia  mano y con la voz algo trasnochada le conté emocionada, pero pausadamente y con todo lujo de detalles, la increíble historia que me había sucedido.

 

                       “No digas tonterías, ha de ser por la fiebre. Cuando llegué  estabas dormida,  ardiendo en fiebre y no quise despertarte. Estarías soñando disparates”

 

                        Por cierto, ¿de donde sacaste este anillo tan raro? No te lo había visto antes, es muy bonito.

 

                         Aunque mi mama no creyó mi historia, el caso es que en mi dedo aun conservo el hermoso anillo principesco que me regaló mi ángel de la guarda cuando me llevó a aquel increíble lugar a través de la máquina del tiempo.

 

                         Pienso que en alguna parte existe, existirá o debería existir una máquina así… aunque pueda que todavía no haya llegado el momento…que no estemos preparados o, simplemente, que los hechos que cuento en esta narración no hayan pasado…! Aún ¡

 

                        La respuesta puede que esté perdida en algún lugar, me imagino que en el mismo donde está mi máquina del tiempo.

 

                        ¿Y si es todo lo contrario? ¿Si estoy aquí enviada por la máquina del tiempo, desde allá?

                       

                        Me pregunto: ¿Con qué encantamiento desterrarán a las princesas del Mundo de los Sueños?

 

                        Podría ser enviándolas en forma de una muchacha humilde…

 

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